setenta y tantos años hace, que hiciste feliz a papi y mami con tu venida a éste mundo y hoy, cua-renta días despues de tú partida, día de tu cumpleaños vuelves a darnos felicidad a los que
comprendimos que cumpliste a cabalidad los designios de tú destino. Aún con el reproche de
tús hijos, quienes todavía no entienden el porqué los trajiste a éste país maravilloso que les a
brindado las posibilidades que núnca hubieran tenido de donde vinieron y que anteponen su
inocente creencia en que allá serían millonarios, sin querer aceptar los sacrificios que hiciste por
ellos. Mejor querida hermana, dejar que la vida en su momento les enseñe lo que no quisieron
aprender de tí, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
A mi me enorgullece de contar con una hermana como tú, el cuerpo es solo un instrumento para
desenvolvernos, el alma, es la esencia de lo que somos y nunca cuando hay amor, como el amor que nuestra madre nos enseñó, habra separación, hoy quiero darte mi felicitación y eres testigo de que en nuestra casa siempre estás presente.
La ventana de nuestra computadora la adorna una foto de mamá, al lado izquirdo está la nenita y al derecho está tú, todos los días les cuento, a mamá y a tí, ccomo están las cosas en los que quedamos en éste valle de lagrimas.
Entonces, Carmencita, no veo la necesidad de recalcarte que seas feliz, pues de seguro lo eres
en únion de mami y demas familiares que también han partido.
Alvaro
martes, 10 de febrero de 2009
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